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Kurt Cobain, la voz de mi generación FOTOS: TOMADAS DE INTERNET

Kurt Cobain, la voz de mi generación

MARTIN MELLINO

“Se me ha acabado la pasión. Y recuerden que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión”. Estas fueron las duras, sinceras y tristes palabras con las que Kurt Cobain se despidió de su familia y sus fans. Aún recuerdo aquella mañana del viernes 8 de abril de 1994. Mi madre me despertó para ir a la escuela con la primicia que estaba en todos los canales de noticias: habían encontrado el cuerpo sin vida del líder de Nirvana. “No puede ser”, fue mi primera reacción. “Sí, es el melenudo ese de los pelos rubios que te gusta a vos. Ese que grita cuando canta. Parece que se suicidó”. De alguna manera, mi vieja sabía, a su modo, cómo describir a Cobain. “No creo. Mirá si se va a suicidar, si está en la cima. Ni a palos, no puede ser”, seguía yo negando todo.

 Con el correr del día, las novedades iban llegando y mi incredulidad inicial se fue transformando en asombro, mezclado con tristeza. A mis púberes 15 años, Kurt fue mi primer héroe musical. Era ese ídolo al que todos queríamos imitar. ¿A quién no le gustaría escribir un éxito y ponerle música para que todo el mundo lo cante? Pero mis dudas fueron mucho más profundas. ¿Qué puede pasar por su cabeza y llevarlo a su propio suicidio? La verdad, seguía confundido. Y aún no puedo creer, 25 años más tarde, que Kurt Cobain se haya suicidado.

“Soy un hombre sin vida, pero que ama la música”, declaró en una ocasión. A lo lejos, con todo lo sucedido, es una frase para pensar un rato largo. Siempre se lo consideró un adelantado a la época y quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona tierna, humana y de un gran ingenio. Vivía para la música. Lo demás podía esperar. Su voz ronca encantó a todo el mundo. Incluso hoy, hay generaciones de jóvenes que cuando Cobain se suicidó ni habían nacido y aun así, siguen escuchando sus temas.

Otra célebre frase que se le recuerda es: “A veces siento como si la gente quisiera que me muriera para que así se cumpla la clásica historia de rock”. Kurt Cobain fue el anteúltimo miembro del club de los 27. “Integra un puñado de artistas cuyo arte trasciende su tiempo” aseguró Danny Goldberg, exmánager de Nirvana, en su libro “Serving the Servant: Remembering Kurt Cobain”, editado hace solo unos días. “No tengo idea qué desató las últimas semanas de desesperación de Kurt”, escribe Goldberg en un capítulo de su libro. Ante las múltiples teorías conspirativas acerca de si fue o no un suicidio, el escritor entierra todo tipo de sospecha.

Para los que peinamos alguna que otra cana y rondamos los 40 años, el líder de Nirvana fue nuestro dios por excelencia. Fue la voz de nuestra generación. En sus letras melancólicas y sombrías, en su profundidad y energía, en sus gritos y rebeldía, en todo, nos representaba Kurt Cobain. Ponía en sus letras lo que sentíamos y no podíamos decir. Pero lo hacía él por nosotros. Quizás la presión de ser el representante de una generación que buscaba a quién adorar fue demasiada carga para sus hombros.

A 25 años de su muerte, LARGA VIDA A KURT COBAIN.