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Syd Barrett y su importancia en el Rock FOTOS: TOMADAS DE INTERNET

Syd Barrett y su importancia en el Rock

El legado del trasciende más allá de un par de canciones, al haber sido el vocalista original de Pink Floyd

 

ALEJANDRA OROZCO

(Twitter: @aleewhats)

 

Pink Floyd es mucho más que Roger Waters. Muchos consideran que el alma creativa y espiritual de la banda es Syd Barrett, que si bien dejó un corto legado musical, simboliza la genialidad de la etapa más prolífica de esta mítica formación. Tan es así, que artistas de la talla de Paul McCartney o Pete Townsend se confesaron grandes admiradores de su trabajo, y David Bowie, Jimmy Page o Brian Eno, mostraron gran interés por colaborar con él.

Roger Keith Barrett, apodado como 'Syd' como homenaje a un viejo batería de su ciudad natal (Cambridge), fue uno de los miembros fundadores de Pink Floyd, y se le atribuye el haber acuñado el nombre del grupo en honor a dos músicos de blues, Pink Anderson y Floyd Council.

Solo fue parte de esta agrupación durante  tres años (1965 – 1968), hasta que los demás miembros decidieron sustituirlo por David Gilmour tras volverse su comportamiento cada vez más errático, pues tenía problemas mentales como brotes de esquizofrenia y autismo. Y es que el músico era un gran consumidor de drogas, lo que le provocaba conductas extravagantes durante los conciertos, en medio de los cuales llegaba a quedarse estancado en un mismo acorde durante todas las canciones.

Tras ser expulsado, el letrista se distanció de la esfera pública del 68 al 72, periodo en que lanzó tres álbumes: ‘The Madcap Laughs', 'Barrett' y 'Opel', que incluyen material que data de la época más creativa del músico —finales del 66 y principios del 67—.

Canciones como 'Dark Globe', permiten ahondar en el estado mental del artista y han sido clasificadas como una narrativa, en primera persona, de la enfermedad que Barrett padecía. Mientras que en 'Barrett', por ejemplo, se muestra un sonido mucho mejor acabado, pese a que su condición se había deteriorado.

El único concierto que ofreció durante estos años fue el 6 de junio de 1970 en el Olympia Hall Exhibition de Londres, duró menos de media hora y las letras eran apenas audibles, por lo que solo pudo tocar tres piezas, antes de marcharse repentinamente del escenario.

La única vez que el cantante volvió a ver a sus antiguos compañeros, fue al irrumpir en el estudio mientras Pink Floyd grababa en 1972 el álbum 'Wish You Were Here', entrando justo cuando la banda interpretaba 'Shine on you crazy diamond', una canción escrita por Roger Waters sobre Syd, que mostraba a un hombre con sobrepeso y con la cabeza y las cejas totalmente afeitadas.

Esta no es la típica historia de el ascenso y caída de una estrella de rock, pues no “vivió rápido, murió joven y dejó un bonito cadáver”, sino que en 2006, a los sesenta años, aquel diamante loco dejó de brillar.