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Sép7imo Día, el increíble tributo para Soda Stereo FOTOS: TOMADAS DE INTERNET

Sép7imo Día, el increíble tributo para Soda Stereo

Lo mejor del espectáculo del Cirque Du Soleil para recordar a la legendaria banda argentina

 

ILIANA JIMENEZ

 

En una impresionante muestra de arte del Cirque du Soleil, SÉP7IMO DÍA ofrece un mundo que transgrede tiempo y espacio, un lugar donde las emociones fluyen y llenan de nostalgia al público a través de las canciones emblemáticas de Soda Stereo.

Un   elenco   de   35   artistas   en   17   actos   escénicos,   compaginan   21   temas   de   la banda,   a   través   de   los   cuales   llevan   al   público   mediante   una   serie   acrobacias artísticas   que   mezclan   impresionantes  hazañas   de   destreza   física   con   visuales coloridos y futuristas, utilizando el ámbito musical de Soda Stereo como impulso para la travesía.

El programa retoma la ola de euforia que Soda Stereo desató en América Latina y más allá, y celebra la profunda conexión de la banda icónica con sus admiradores, pues desde el inicio, la narración en voz en  off   va dedicada a incluir al público a ser el cuarto integrante de Soda y entrar en su triángulo sagrado.

En torno a un personaje denominado L'Assoiffé, “El Hombre Sediento”, comienza el gran show. Él, en una jaula que metaforiza la dura y esclavizadora realidad a la que se enfrenta en su país, lleno de represión y oscuridad, recibe unos audífonos caídos del cielo, con los que lo llevan a escapar a hacer un mágico viaje a través de la música de Soda.

Mientras tanto, ruedas gigantes LED giran entre el público y proyectan imágenes del pasado de los tres músicos, como en una travesía al pasado que va desde su infancia, hasta los mejores últimos momentos que tuvieron juntos.

En un estilo melódico y poético, como lo son los temas ‘Cae el sol’ y ‘Planta’, los movimientos   suaves,   sutiles   y   armoniosos   de   los   acróbatas   llevan   al   público simplemente a adentrarse y admirar cada acto que lo conforma. Es hasta ‘Picnic en el cuarto B’ donde radicalmente cambia la energía y potencia para animar al público e incluirlo en todo momento, invitándolo a acompañarlos con aplausos y a chocar los cinco, mientras salen a escena los personajes que lo conforman. Se mantiene ese mismo ritmo energético con ‘Te hacen falta vitaminas’ y ‘Mi novia tiene bíceps’, entre brincos y cuerdas transportan directamente a los años 80 de la banda con sus sonidos primogénitos de rock n’ roll.

El sensacional mash-up  ‘Ella usó, un misil’ retoma los aires melódicos para incluir elementos significativos de la época, como letreros con flores aludidos a la paz, un misil,   para   terminar   la   pieza   en   un   melancólico   momento  entre   una   pareja   de personajes.

Seguido, unas pistolas gigantes salen a escena, que dan inicio a ‘Prófugos’, donde se mantiene una interacción giratoria entre personajes, donde se juntan y alejan como fugitivos apasionados para unirse finalmente en un mísil y entrelazarse y ser un solo giro de amor.

Para darle continuación al acto 360°, una flor de aproximadamente cuatro metros de   altura   brota   del   centro   del   público,   abre   sus   pétalos,   y   emerge   de   ella   una artista  con   movimientos  delicados y  de  equilibrio  para   interpretar ‘En  remolinos’ para florecer todos junto con este tema.

Un poético ballet acompaña a ‘Crema de estrellas’, donde los brazos protagonizan y hacen un show en sí mismo, mezclando realidad con percepción. De manera seguida, baja una especie de telón donde se proyectan visuales en ‘Cuando pase el temblor’ y dos personajes con vestimenta galáctica se encargan de interactuar con los espectadores y unirse entre aplausos cantos del clásico tema.

Es entonces cuando el color rojo se apodera del escenario, y bajo la disciplina de suspensión   capilar,   desciende   una   joven   acróbata   para   protagonizar   ‘Luna   roja’ realizando una danza artística y llena de magia. Cabe mencionar, que se trata de Zendra Tabasco, una artista mexicana, quien ahora tiene la fortuna de estar en su tierra de origen para hacer su espléndido e innovador performance.

De los actos más interesantes es el de ‘Sobredosis de TV’, donde aparece uno de los   más   sorprendentes   personajes   del   show,   “Toto”   Castiñeiras,   el   clown marplatense,   que   mediante   su   interpretación,   realiza   una   crítica   social   sobre   la contaminación   tecnológica   entre   mareos   y   movimientos   desesperados   que   se proyectan en la pantalla cilíndrica que finalmente lo cubre.

De   regreso   con   el   protagonismo   del   personaje   L'Assoiffé,   durante   el   tema “Planeador”   y   el   clásico   “Persiana  Americana”   hace   malabares   con   el   diábolo hasta llegar a su tono más alto y desaparece en la oscuridad. Acto seguido, se abre el público para dar paso a la rueda acrobática en “Signos”, tema en el cual un artista asume el papel de trapecio humano para sostener a su compañero en el aire y girar mientras la rueda hace su recorrido y deja a todos atónitos. 

Otro acto mágico a relucir es ‘Un millón de años luz’, en esta especial actuación, una artista desarrolla una historia con dibujo realizado con arena, todo proyectado en la pantalla grande que hace juego con un performance de una bailarina que simula estar en el árbol dibujado.

De los favoritos de muchos: ‘Hombre al agua’, interpretación que sumergió a todos en un nado coreográfico en una gran pecera que protagonizan una sirena medusa y un hombre con guitarra azul (a propósito de la guitarra característica Jackson Soloist usada por Cerati desde sus inicios en los años 80).

Un tema infaltable para los espectadores por ser un clásico y éxito masivo es ‘En la   Ciudad   de   la   Furia’.   Un   hombre   artista   aferrado   a   una   larga   cadena   aérea realiza acrobacias con una fuerza brutal, mientras otros dos personajes se postran en una rejilla inclinada de metal y se desplazan en ella, concluyendo el acto con un   pequeño   fragmento   de   ‘Efecto   Doppler’   para   preparar   al   público   para   el momento emotivo a seguir.

Inesperadamente,   suena   el   acústico   de   “Té   para   tres”,   uno   de   los   temas   más nostálgicos   de   la   noche   para   formar   entre   el   público   fogatas   con   personajes sacados de cuento que invitan a los espectadores a arrodillarse alrededor de ellos para crear un momento íntimo y especial.

En ‘Primavera Cero’ y en ‘Sueles dejarme solo’ se hace uso de un sable de luz azul que porta una dama. Al centro, un acróbata realiza piruetas en tubo colgante, y al otro extremo se encuentra L'Assoiffé inmóvil mientras se realiza un  mapping cósmico sobre él. Al llegar ‘Corazón delator’ sólo se puede ver el recinto iluminado con la voz en off de Cerati invitando a los fanáticos a iluminar el estadio y... ser estrellas. Todos permanecen encendidos para concluir el mágico show con el más clásico tema de Soda   Stereo   ‘Música   ligera’,   donde   todos   los   personajes   se   presentan   para despedir   su   acto   entre   brincos   animados   y   reverencias   de   agradecimiento mientras  todos  cantan   al   unísono   “De   aquel   amor...”   y  se   deja  proyectada   una imagen del trío argentino que dice “Gracias totales”.

Y  así   es   como   de   principio   a   fin,   este   grandioso   show   hace   justicia   y   honor   al legado   de   Soda   Stereo   y   Cerati.   Tal   vez   no   había   oportunidad   de   que   la agrupación volviera, pero sí fue posible mostrar cómo habría sido su futuro en un mundo   que   existió   solamente   en   su   imaginación,  que   lograron   hacer  realidad   y que será eterno al vivir en el corazón y memoria de cada persona que lo vivió. Sólo se puede decir: Gracias totales.

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