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Gustavo Cerati, el guitarrista FOTOS: TOMADAS DE INTERNET

Gustavo Cerati, el guitarrista

IVÁN NIEBLAS 'EL PATAS' - Periodista y locutor de Reactor 105.7 FM y Convoy

(@ivannieblas)

 

¿Cuántos textos se habrán escrito sobre Gustavo Cerati? Desde los días de Soda Stereo hasta toda su carrera solista y las varias colaboraciones/reuniones,seguramente se han usado una cantidad exorbitante de caracteres para hablar sobre la vida, obra y milagros del oriundo de Buenos Aires.

La tesitura de su voz, la facilidad para crear letras que se quedan clavadas en el alma de sus escuchas, su destreza para transitar en diferentes estilos musicales y su indiscutible importancia en la música latinoamericana, han sido remarcadas una y otra vez durante décadas por aquellos que no pierden la oportunidad para llenarse la boca llamándole “maestro”. A pesar de ello, en muy pocas ocasiones se presta atención a una parte fundamental de su legado musical: su trabajo como guitarrista.

Gustavo Cerati no hubiera podido manifestar sus inquietudes artísticas si no fuera por la guitarra. Es cierto que durante la infancia se entusiasmó dibujando cómics de su propia invención pero el poder la música hizo su embrujo y en la guitarra encontró el vehículo ideal poder expresar todo lo que su cuerpo y alma guardaban.

A los 9 años tuvo su primer guitarra y a pesar de ser zurdo, aprendió a tocar como diestro pues la mayoría de los instrumentos estaban fabricados de esa forma. Luis Alberto Spinetta, músico argentino y líder de renombrados proyectos como Pescado Rabioso, Almendra e Invisible entre otros, marcó profundamente al joven Cerati, quien pasaba los días empeñado en lograr reproducir las líneas melódicas de su ídolo. Aunque nunca fueron totalmente amigos, el 'Flaco' quedó deslumbrado por los alcances de Cerati como como ejecutante de guitarra.

 

 

 

Cuando cayó en coma, Spinetta se sintió muy conmovido por “ver a ese gigante dormido”, y como ofrenda, dejó junto a su cama del hospital la primer guitarra que le había comprado a su hijo (Dante Spinetta, integrante de Illya Kuryaki and the Valderramas), para que la dama de seis cuerdas fuera su guardián durante el sueño eterno en el que se hallaba sumergido. Fue notoria la influencia en el homenaje que Cerati le hizo a Spinetta, cuando tocó un fragmento de “Cementerio Club” de Pescado Rabioso, al final de “Té Para Tres” durante el aclamado MTV Unplugged de Soda Stereo.

Otra de las grandes influencias en las composiciones de Cerati fue Andy Summers, guitarrista de The Police. Todos los secretos de las armonías y los acordes extendidos que el rubio guitarrista manejaba con The Police, fueron una especie de “caja de Pandora” para Cerati, quien en ellos encontró la forma de expandir las posibilidades de componer a partir de la guitarra. Los dominó y en base a ellos comenzó a integrarlos bajo su propio lenguaje. “En la Ciudad de La Furia”, “La Secuencia Inicial”, “Danza Rota”, “Paseando por Roma”, “Lago en el Cielo”, son sólo unos cuantos ejemplos de lo que Cerati, aprendió de Summers.

 

Otro elemento que manejó con total maestría fue el uso del delay. Los ecos repetitivos le llegaron por influencia de David Gilmour, quien sobra decir, ha hecho del delay un arte en sí mismo, cosa que Cerati pudo adaptar a la música de Soda Stereo.

 

Los guitarristas “pesados” también marcaron al joven Cerati. Mick Ronson de la banda de David Bowie, Ritchie Blackmore (Deep Purple), Ace Frehley (KISS) –de quien tomó prestado un segmento de “New York Groove” para “Zoom” de Soda Stereo - y Jimmy Page (Led Zeppelin) han sido señalados en diversas ocasiones por el músico como causantes de hacerle entender que además de armonías y melodías, el Rock también requiere de fuerza y el poder.

 

Esto quedó de manifiesto en álbumes como Dynamo de Soda Stereo, en la explosión del Rock Alternativo y el Shoegaze o Ahí Vamos ya como solista, donde luego de un par de discos más orientados a lo electrónico, retoma la guitarra con gran fuerza, quizás por influencia de sus viejos compañeros de proyecto alterno post-punk Fricción, Fernando Samalea y Richard Coleman.

 

Contrario a lo que sucede con otros guitarristas que se “casan” con una guitarra en particular, no hay una sola guitarra que le de a Cerati una voz propia. Las ha usado todas: sólidas, huecas, la Gibson ES-335, la modernísima y ligera Parker, Ibanez, Fender, la Jackson Soloist, la PRS Special Multifoil. Todas han servido como su vehículo de expresión en diversos momentos.

Hacia el final de “Genesis” en el MTV Ungplugged (que no tiene nada de “desenchufado” o acústico), podemos ser testigos de la destreza con la que Cerati domina la guitarra con un tremendo solo, a la altura de los grandes de las seis cuerdas. Es un ejecutante limpio y con un gran gusto para elegir las notas y explosiones justas. Para muchos este es el gran momento de Cerati como guitarrista.

 

La guitarra era lo suyo. Es irrefutable el legado de sus palabras y su voz, pero sin el marco envolvente de los sonidos de sus manos pulsando la guitarra, sería imposible pensar en Cerati como una totalidad. El último solo de la última rola de la última gira de Cerati. Qué manera de despedirse, sin saberlo, de la vida misma.

 

Corona

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