. Quarter Rock Press - Back on earth
 
 
   

Back on earth

ESTEFANNY CARRILLO - Periodista

 

 

 

(Suena 'Into The Void' de Kiss) Madrugada, creo que, a unos 160 km sobre la carretera, de copiloto y a pocos segundos de haber inhalado, ya sentía cómo mis vasos sanguíneos se iban dilatando, como si ellos, mis músculos, mi frecuencia cardiaca y todo lo demás se habían convertido en pequeñas miniaturas plantadas con la cabeza baja y los ojos cerrados, resignados a soportar o estallar de una vez por todas en medio de la avalancha a la que nunca se acostumbraron, pero yo insistía en originar. Stop the song.

Mi piloto y yo nos conocimos a los 15 años, cuando invadía su casa escapando de mi espacio, su habitación me esperaba con Kiss a volumen máximo, banda favorita de su padre, del que nunca supo nada desde que éste viajó a España, pero él insistía en crearlo con la idea de que en algún momento se materializaría, lo descubriría escuchando su disco y se quedaría por un amor musical espontáneo, a mí me parecía muy poco, pero él necesitaba pensarlo así, anestesiaba su soledad, hasta cierto punto, en el que la ausencia pesó demasiado, y terminó por quebrar el mundo que a él tanto le  había costado imaginar y creer, cuando ambos entramos en razón del abandono, 'Into The Void' pasó de ser la pista que lo hacía soñar con un ser que no conoció pero que anhelaba y desesperaba por amar, a un sonido que lo incitaba a enfriarse, divertirse y arriesgarse.

Por esos años de adolescencia acá, todo el tiempo y las ganas de pasarlo era lo que nos mantenía despiertos; caminar, fumar, tomar, reuniones, conversar, mirar su techo rayado con letras de canciones que escribía uno y el otro jugaba a descubrir, pasarla así de bien,

hizo que su destrucción me pareciera casi imperceptible, ¡malditamente acelerado! ¿Qué había ocurrido en esos 9 años? Yo lo sentía y veía fuerte e indestructible ante todos, era casi obvio que una imagen así a mi edad, compartida con la complicidad de orfandad paterna y sus emociones (malas o buenas) crearan en mí una rara idea de autosuficiencia, la que deplorablemente a veces y de la nada, convulsionaba en depresiones cortas, dosis dobles, Metallica con 'One' y lágrimas antes de dormir, provocar situaciones “peligrosas”, con las que él vendría y me protegería.

Hubo una fiesta a la que fuimos invitados, para ése entonces, mi estado era de abstinencia total y por supuesto, los constantes golpes sicológicos a mi percepción cuando ésta se cautivaba en la memoria alucinógena o visual, minutos después y sin saber muy bien cómo, todo dejó de ser turbulento en mi cerebro, para transitar a mil por mi torrente sanguíneo, cuando él me encontró, se irritó tanto, que tomó mi mano, estiró mi brazo y lo quemó con su cigarrillo hasta que yo pudiera sentir dolor y desistiera, lo apretaba con fuerza mientras salíamos con su “nos vamos de aquí”

Cuando los efectos estupefacientes terminaban, todo a mi al rededor quedaba en stand by, y yo allí, sosteniendo la respiración y la mirada en puntos ciegos, pretendiendo esbozar mis escenas de la noche anterior, esos juegos de mal comportamiento con los que buscaba escuchar un “nos vamos de aquí”, aunque durara segundos, no importaba, me era suficiente porque sentía que alguien tomaba el control en mi vida, tomaba mi mano para cruzar la calle sin importar que tuviera edad suficiente para cruzar la calle, el país, el continente.

Era como si estuviéramos destinados a compartirnos, yo también crecí sin padre, se suicidó cuando tenía casi nada de conciencia a los 3 años, era militar, y las armas junto al trago estaban a la orden del día y con acceso total, al igual que su adicción a la música, colecciones de discos y más discos que ni siquiera llegarían a mi país en años ni a quedarse en mis manos. Las familias se separaron y todo lo de mi padre quedó en casa de mi abuelo, adiós Led Zeppelin, Yes, Jimi Hendrix, Pink Floyd y todos… Adiós tesoros.

Una mañana, nos vimos en una tribuna de campo de futbol de la universidad a la que íbamos para fumar, Kiss, Van Halen o Alice Cooper iban quedando para escucharlos de vez en cuando, ahora Silverchair, Bush, Soundgarden, Stone Temple Pilots, Candlebox, Depeche Mode, Oasis y todo lo que nos sonara nostálgico, fuerte, divertido y no complicado, nos era desesperadamente necesario, como seres asociados por naturaleza y con dependencia a la música.

De vuelta a la tribuna, era la primera vez que nuestro cuerpo iba a sentir una sustancia diferente y yo desde los 16, él sólo pensarlo ya causaba ansiedad, tuvimos varias ocasiones para hacerlo, pero no nos llamaba la atención hasta que empezamos a molestar sobre sus efectos, él empezó, siempre empezaba, y al cabo de algunos minutos nada. Él sólo se levantó para perseguir su alucinación mientras los profesores se acercaban. Perdimos el semestre, la universidad, nos perdimos a nosotros.

El departamento de enfermería informó a su casa sobre lo sucedido porque todo había sido dentro de la universidad, con ésta y mil ideas más en la cabeza de su madre, al verla llegar me levanté para hablarle en un intento porque en el juicio que iba a caer sobre su hijo, la culpa fuera totalmente mía, tomé aire para pronunciar su nombre y ella sólo levantó su mano y negó con su cabeza, no refuté nada, volví a mi espacio en las gradas y me quedé esperando a que salieran; al hacerlo, él no estaba consciente que yo estaba ahí, que iba a ser la última vez en vernos, en reír, en todo, su madre lo alejo de mí y lo encerró en rehabilitación, escapó dos meses después y desapareció, nunca me buscó y el dolor de que no confiara en mí para refugiarse me hizo odiarlo un poco... ¿Pensaría que lo abandoné primero?

Pasaron como seis meses, y cuando se trata de esperar, todo tiempo pequeño se siente una eternidad, escuché el “Hola Teff” del otro lado y supe que era él, nadie preguntó cómo estaba el otro, no podíamos hablar bien entre risas y sonidos extraños manifestando dolor y felicidad, pero sabía que lo volvería a ver.

Estábamos 'celebrando' el vernos y su hilarante decisión por dejar de consumir, se había arriesgado a abandonar el centro porque la noche anterior intentaron violarlo, buscó una iglesia para dormir, lo recogieron en las peores condiciones y lo ayudaron a sobrevivir de la mejor manera posible, su mamá sabía que estaba vivo pero no volvió con ella, le conté lo que había pasado esa mañana por los hongos y me pidió perdón por creer que me había ido sin él, lloramos, nos abrazamos, reímos y lo vi feliz, como cuando nos escapábamos a los 21, pero ésta vez sin treguas.

De camino al lugar no sentía nada, las exhalaciones eran lentas y profundas, todo dentro de mi estaba despejado y claro, como un cielo acumulado de smog después de llover, no habían ideas qué poner en orden y con ello originar la oscilación automática del raciocinio, mi cuerpo encorvado como amolándose de todo el espacio tuvo que dar unos cuantos pasos para llegar y poder creer que era verdad; no lo soporté por meses ¿sabes?, te até conmigo hasta enfermar, te maldije y olvidaba por momentos porque ni yo misma me soportaba, pesabas tanto que no podía mudarme a milímetros de éste lugar, luego sólo me abrazaba, te abrazaba y soltaba para llorar, fuiste música hasta el último momento, lo eres al encontrarte con una en especial…

¡Tú! Sin cuerpo ni alma, sin estar aquí lo permutaste todo, desde nuestra última noche no he vuelto a consumir ni pensándote; fuerza de voluntad, amor propio, que sea lo que tú quieras, sé que a ésta la escuchas conmigo, volvemos a tierra y pactamos no morir en el intento de sobrevivir... Tú que lo lees, encuentra la fuerza para permanecer en ese viaje constante de ser una versión mejorada de ti, un día a la vez y será nuestra catarsis musical.