. Quarter Rock Press - Mi relación con Cerati
 
 
   
Mi relación con Cerati FOTOS: TOMADAS DE INTERNET

Mi relación con Cerati

ALEJANDRA OROZCO - Periodista

Empecé a escuchar a Gustavo Cerati hace 12 años, cuando yo tenía apenas 14. Vi uno de sus videos en MTV, y de ahí me fui para atrás, descubriendo más de este hombre y su música, y desde entonces supe que era uno de los grandes, y que nada es casualidad. 

Como para muchos de ustedes, Gus ha formado parte del soundtrack de mi vida: cuando mis papás se separaron, le puse ‘Adiós’ a mi mamá y lloré con ella en el estudio de la casa. Cuando compartí su música con mi hermana, le latió tanto que se tatuó “sacar belleza de este caos es virtud”. Los mejores viajes y los mejores momentos que he compartido con una de mis mejores amigas, han sido musicalizados por él. 

Así que aquel 4 de septiembre en 2014, no es broma que me puse a llorar en medio de una conferencia, cuando una amiga me habló por teléfono para preguntarme si era cierto que Cerati había muerto. Y lloramos al teléfono, tal vez parezca una exageración llorar por alguien a quien nunca conocí en persona, y a quien nunca vi en concierto por ser muy joven, pero su ausencia dolió durante los cuatro años que estuvo en coma, por su música, lo sentía cerca, lo sentía como parte de mi vida. 

Recién vi los dos capítulos que Bios, en Nat Geo, le dedicó a Gustavo a manera de documental, y me doy cuenta que en realidad, en dimensiones cósmicas, he estado cerca de él... sé que suena loco y que cualquier fan puede decir lo mismo, pero me gusta pensarlo así. 

El documental corre a cargo de Javiera Mena, a quien pude ver en vivo el año pasado en Pal Norte, y hace dos años, en el Sol Arcadia, Anita Álvarez de Toledo acompañó a Plastilina Mosh, la tuve a unos metros y luego intercambiamos palabras por Twitter. 

Para mí, haber coexistido en el mismo espacio que la mujer que recorrió las calles donde vivió, y de la cantante que sostuvo su mano tras el accidente cerebro vascular y le sacó las últimas carcajadas antes de ya no despertar, es cósmico y me reafirma que nada, es casualidad. 

La música de Cerati, sus letras y su historia acompañarán por siempre a quienes gustan de escucharlo. Gustavo se volvió eterno a través de su filosofía, y estará presente en todas partes donde queramos verlo, pues “separarse de la especie por algo superior, no es soberbia, es amor”. En lo personal, me quedo con la más grande de sus enseñanzas: poder decir adiós, es crecer.