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Los últimos segundos de las canciones ya no son lo mismo

Por: Mónica Martínez - Locutora de W Radio

(Twitter: @monimartinez)

 

En este capítulo les contaré sobre alguna de mis experiencias musicales en mi carro. Nací en Bogotá y he vivido por 27 años en esta ciudad, fría en las madrugadas y algunas tardes llenas de bochorno y sopeso. Durante un día normal hago 4 o 5 recorridos de más o menos 30 minutos cada una, lo que me lleva a estar en mi carro 2 a 3 horas diarias oyendo discos que compro o sets de música electrónica que mi mejor amiga Dj prepara para mí.

Desde hace algunos días he venido pensando en los finales de las canciones, pues hace mucho no escucho el fade-out, esa atemporal técnica para terminar los últimos segundos de una canción con una paulatina reducción del volumen que se volvió popular en la década de 1950 y gobernó los últimos 30 años de música.

Durante un mes llevo oyendo diferentes canciones y no es por alarmarlos pero estamos en una dramática pérdida del fade-out, pues según un estudio de William Weir de Slate, esta técnica ha perdido popularidad desde los 90s, evidenciándose en los últimos años.

De los top 10 de 2011, 2012 y 2013, sólo hay una canción que implementa el fade-out: 'Blurred Lines' de Robin Thicke, la cual es intencionalmente retro. 

Uno de los primeros fade-out de la historia lo hizo el compositor Gustav Holst en un concierto en 1918, durante la sección 'Neptuno' de su obra 'The Planets', en la cual instruyó a su música a mantener una misma nota repetida hasta que el sonido se perdiera en la distancia. En ese entonces se pensaba que 'Neptuno' era el planeta más distante del sistema solar.

Más adelante, los avances en la tecnología jugaron un importante papel en el crecimiento del fade-out. La grabación eléctrica emergió en los años 1920, lo que le permitió a los ingenieros subir o bajar la amplificación. Entre 1940 y 1950, lograr el efecto se volvió más sencillo con la introducción general de la grabación sobre la cinta magnética.

No tenemos muy claro cuál es la razón de la lenta desaparición del fade-out, pero en términos completos y exhaustivos que presenta la investigación de Weir en Slate, lo más probable es que, así como los accesorios, los carros y las canciones, el fade-out simplemente haya pasado de moda.