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Chris Cornell, un poema de melancolía

ÁLVARO ÁLVAREZ - Productor en Quarter Rock Press

(Twitter: @nosoyalvarock)

 

A pesar de la mirada noble de uno de los músicos más queridos y de los que además de conservar su fama, su talento y su constancia como músico, conservaron el cariño que la gente les brindó, fue el gran 'Boyle' mejor conocido como Chris Cornell quien mostraba entre letras enérgicas y existenciales la melancolía personalizada que toda una generación de músicos resintió.

La misma tierra que vio nacer a Christopher John Boyle fue la misma que engendró 3 décadas después al género que quizás al nosotros ubicarnos en tierras y culturas latinas y mirando hacia las producciones y la calidad de la música de Estados Unidos, nunca hubiéramos imaginado la marginación por la que pasaba, casi comparable con la del llamado 'Rock Urbano' o 'Rock Barrial' por parte de otros sectores que estaban mucho más cercanos al heavy metal que al punk.

Los músicos que desfilaron por el rasposo grunge como Scott Weiland, Kurt Cobain o el mismo Eddie Vedder, hablaban en sus letras de ese sentimiento adolescente local y generacional con un alto grado de reflexión ante los cuestionamientos existencialistas, lo cual dejaba como buen resultado letras intensas y profundas que reclamaban la doble moral que la sociedad norteamericana quería evitar mostrar.

Letras que hablan desde directamente el suicidio hasta la muerte de la humanidad absorbidos por un agujero negro, pocos daban oportunidad para pensar en que algo optimista podrían escribir, era cosa de lógica pensar en que el llamado 'emocore' de mediados de los 90 y el nü metal de finales, iban a suceder y ocupar el lugar que el grunge no pudo comercialmente culminar, al grado de que se hizo una  “bastardización” del género cuando la industria comenzó a prefabricar o impulsar bandas que a pesar de no tener la energía ni estar contextualizadas en el sentimiento depresivo legítimo del grunge, intentaban emular de formas muy evidentes a los grandes del género al cual muchos a esas alturas ya respetaban comercialmente hablando por su capacidad de convocatoria y la gran calidad que tenían sus músicos

Chris adopta el apellido de soltera de su madre luego de que ella ganara la patria potestad de sus hermanos con el divorcio que hundió en la depresión principalmente al joven Cornell y que tras abandonar el piano y la vida de cualquier puberto que sale al vecindario a divertirse y enamorarse como los demás, lo llevó a refugiarse en la batería y guitarra al grado de no salir en semanas.

La primera banda del prodigio instrumentista fue ‘The Jones Street Band’ y ya era evidente la energía adolescente pero también su inclinación por la melancolía y el fatalismo al ser intérpretes de covers de Ramones, Sex Pistols y Rush en un momento en el que el Punk lo era todo para los jóvenes hijos de matrimonios conservadores divorciados, amas de casa sumisas y veteranos de guerra con secuelas psicológicas

 

 

La segunda banda la compartiría con uno de los futuros miembros del proyecto emblemático de Chris: Soundgarden. Creada a partir de escombros como cualquier banda adolescente que ve llegar y marcharse a integrantes igualmente entrañables como desconocidos hasta llegar a prometer la estabilidad que sus miembros requieren. A lado de personalidades del funk, del heavy metal, del punk y del hardcore, Soundgarden forjan en el escenario no sólo un género o un estilo sino todo una definición de sonidos que le darían un mensaje a generaciones futuras, entre tomar a la ligera los estreses del día con la actitud punk y liberal de sus actos en vivo hasta llevar a la reflexión a muchos adolescentes que también vieron correctamente reflejada su necesidad de existir en las letras de Cornell y aliviados sus problemas correspondientes a la edad y la cultura.

Posteriormente el público quedó encantado y excitado cuando escuchó en el singular año del 2003 el solo de guitarra más importante de inicios de la década en ‘Like A Stone’ a manos de Tom Morello en una letra que habla de habitaciones abandonadas y sentimientos fríos en un álbum lleno del rock más rasposo y más melódico que pudo hacer en compañía de una banda.

Cabe mencionar que todo esto ocurre previo a la locura de Temple Of The Dog (un orgasmo cultural rockero para la época pues juntaba en una única entrega a Chriss y Eddie Vedder, dos de los vocalistas más importantes e influyentes de inicios de los 90’s) y aún con ello decide hacer otro proyecto alterno en solitario, probando así la necesidad hiperactiva que había en su talento y quizás en esa ansiedad depresiva que caracteriza a los músicos de la época en Seattle al crear música a como diera lugar.

Quizás toda su vida fue un poema de melancolía,

Quizás toda su vida fue la constante progresión de un estado de ánimo que un día colapsaría

Quizás las secuelas del alcoholismo del pasado que tanto le pesaba y arrepentía, al fin cobraron factura

Quizás sólo reivindicó su papel como uno de los grandes que sacrificó su vida para regalarle su talento a la posteridad

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