. Quarter Rock Press - Primus y su ecléctica noche en el Auditorio BlackBerry
 
 
   
Primus y su ecléctica noche en el Auditorio BlackBerry FOTOS: TOMADAS DE INTERNET

Primus y su ecléctica noche en el Auditorio BlackBerry

Les Claypool y compañía tocaron por más de dos horas, como parte del tour Ambushing The Storm

GUILLERMO URDAPILLETA

CIUDAD DE MEXICO - Primus es una de esas bandas a la cual no puedes clasificar. Su sonido   es   único   y   muy  distintivo,   y   por   más   etiquetas   que   queramos   poner   (rock, alternativo, metal, progresivo, funk, experimental, etc.), la mejor es decir que Primus es su propia etiqueta. Más de mil mexicanos (y algún que otro extranjero, por supuesto), tuvimos la fortuna de presenciar un conciertazo con este sonido único, en un Auditorio BlackBerry, de Ciudad de México, que se encontraba a reventar.

Pasaron seis años para que volvieran a la capital mexicana, pues recordemos que en 2013 dieron tres fechas en el mismo recinto, por lo que la espera para muchos fans tanto viejos como nuevos valió mucho la pena. Claypool, LaLonde y Alexander salieron a escenario después de las 9 de la noche ante una inmensa ola de gritos y aplausos por parte del público, quienes se emocionaron cuando la música por fin comenzó a sonar.

Primus es una banda que además de tener un sonido único, sabe muy bien cómo apoyarse con los visuales y por si fuera poco, usa siempre el humor a su favor, esto lo pudimos constatar desde los primeros momentos con ‘To Defy The Laws Of Tradition’. La banda venía tocando en su gira ‘Ambushing The Storm’ el ‘The Desaturating Seven’ de forma íntegra, cosa que cambió al llegar a México, pues en Guadalajara ya no lo hicieron, mucho menos en la Ciudad de México. Sin embargo, no podían dejar de tocar temas de dicho álbum, así es que nos ofrecieron ‘The Seven’ como segunda pieza de la noche.

Después de que Claypool hablara un poco con el público, demostrando su gusto por estar de vuelta en la capital mexicana, llegó el primer gran momento de la noche. ‘Wynona’s Big Brown Beaver’ es un tema sumamente querido por los mexicanos, y cuando comenzó a sonar, la gente empezó a saltar y corear aquel emblemático grito previo a la letra, una pieza muy enérgica en la que se sentía a una banda completamente suelta, lista para darle a su audiencia una noche memorable. A pesar de que LaLonde y Alexander son unos músicos de primer nivel y culpables del maravilloso sonido de Primus, es imposible no quedarse embobado con el bajo de Claypool, su forma de tocar y aprovechar tantas técnicas para crear un sonido inigualable es impresionante, lo hace ver tan sencillo que lo único que podemos hacer es sonreír y deleitarnos ante uno de los mejores de la historia.

A pesar de que su discografía más reciente tiene momentos de altísima calidad, no era de sorprenderse que los fanáticos quisieran escuchar las rolas noventeras, la década más representativa de Primus. A donde voltearas habían rostros extasiados, sonrisas, miradas perdidas e incluso palabras al aire en las que algunos dejaban ver su admiración: “Les, eres el mejor, eres el amo” decía un emocionado fan, y por otro lado, al unísono el auditorio   se   tornaba   para   gritar   el   famoso   “Primus   Sucks”   en   cada   espacio   entre canciones. 

El año de 1991 marcó completamente la historia de la banda con el lanzamiento de ‘Sailing The Seas of Cheese’, su álbum más exitoso en cuanto a ventas y popularidad, pues gracias a él su música comenzó a llegar a diversas radiodifusoras y canales de televisión alrededor del mundo. Así que cuando comenzó a sonar ‘American Life’, las emociones comenzaron a correr de forma inmensa, pues el cariño que la gente le tiene a este álbum es muy profundo. ‘Seas of Cheese ‘ y ‘Eleven’ también fueron interpretadas en ese espacio. Posteriormente, Claypool tomó su contrabajo eléctrico, se puso una máscara de cerdo y comenzó a tocar ‘Mr. Krinkle’, mientras al fondo el videoclip ilustraba el momento. 

‘Harold of the Rocks’ dio un momento memorable en la noche. Esta pieza tomada de su álbum debut ‘Frizzle Fry’ añadió a la noche espectaculares solos de guitarra de Larry LaLonde, incluidos momentos en los que él y el bajo de Claypool dialogaban en una espacio   donde   el   blues   incluso   aparecía   para   sorprendernos.   La   rola   duró   casi   10 minutos, un viaje tremendo lleno de imágenes sonoras que marcaría el fin del primer set de la noche. Así entonces ante una ola de aplausos, Primus salió del escenario y nos dejaron con caricaturas de Popeye para reír un poco durante el entretiempo.

¡Y el set 2 comenzó con todo! ‘Too Many Puppies’ elevó las emociones de la noche con ese bajo tan ponchado, al grado en que el auditorio cimbraba por los saltos de la gente. De repente, mientras disfrutábamos esa rola la banda hizo un cambio drástico y ‘Sgt. Baker’ comenzó a sonar para después retornar con Too Many Puppies, en una especie de mini popurrí que de hecho repetirían más tarde. 

‘Pudding Time’ es otro clasicazo y la gente lo sabía, por lo que su respuesta no era para menos. Tanto slap, tanto tapping, mientras el hombre canta, es una fortuna en realidad poder ver a Primus y sobre todo a Les Claypool en vivo, es de verdad un personaje único y músico de altísimo nivel. ‘The Storm’ fue la segunda y última pieza tomada de su álbum más reciente, y en esta ocasión sirvió como preámbulo para otro de los momentos cumbre de la noche.

Nos regresamos a 1993-1995 para escuchar ‘Welcome to This World’, cuyo inicio de guitarra es inconfundible y muy representativo de LaLonde. Las emociones ya estaban en todo lo alto, y de repente Claypool nos regaló un pedacito de ‘Professor Nutbutter’s House of Treats’, momento que personalmente me emocionó demasiado, pues es mi rola favorita de Primus; sin embargo, solo fue un breve encuentro ya que poco después las canciones volvieron a fusionarse para abrir camino a la querida y popular ‘My Name is Mud’. Huelga describir la cantidad de emociones que esta rola provocó, ya ustedes imaginarán cómo el BlackBerry se puso de cabeza ante semejante rolón. 

De por sí la noche ya era memorable, pero el trío continuó dándonos nuestras canciones favoritas, permaneciendo en un nodo eterno donde rola pieza que tocaran causaba un sinfín de emociones. Así comenzó a sonar la obscura ‘Over The Electric Grapevine’ y después, las sonrisas se pondrían aún más amplias cuando las primeras notas de ‘Jerry Was A Race Car Driver’ comenzaron a sonar. Nuevamente confirmé qué tan poderoso es el cariño de la gente hacia el ‘Sailing The Seas of Cheese’, ¡discazo! Al término de esta pieza la banda terminó y salió brevemente de escenario.

Pero era evidente que volverían. Para el encore ante un ruido ensordecedor, Primus continuó con un par de piezas de dicho icónico álbum de 1991. Primero nos regalaron ‘Those Damn Blue-Collar Tweekers’, pieza que me emocionó porque asumí que no la tocarían   en   CDMX   (después   de   saber   que   la   tocaron   en   GDL).   Y   finalmente   las emociones continuaron pero se fueron desvaneciendo mientras la poderosa ‘Here Come The Bastards’ sonó, rola que marcó el final de este memorable concierto que dejó a todos boquiabiertos y con tremendas sonrisas.