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El impacto del movimiento #MeToo FOTOS: TOMADAS DE INTERNET

El impacto del movimiento #MeToo

ALEJANDRA OROZCO

Voy a atreverme a tocar un tema muy polémico, no porque sea una experta, sino porque esta es una columna de opinión, a título muy personal, y ¿para qué sirven estos espacios? Definitivamente no son para hacerse de la vista gorda.

Esta semana, el mundo de la música perdió a Armando Vega-Gil, fundador y bajista de Botellita de Jerez, después de suicidarse al ser acusado de abuso y acoso a través del hashtag #MeTooMusicosMexicanos, hecho por el que muchos lo victimizaron, y otros lo crucificaron.

Si bien los suicidios son una desafortunada constante en el mundo de la música, el motivo de este en particular es casi inédito, pues a través de sus redes sociales, el músico anunció lo que haría y dejó en clara su postura al respecto, diciéndose inocente y tomando la decisión de acabar con su vida.

Desde una arista, lleva la culpa en la penitencia -o algo así dice mi abuelita-, pues quitarse la vida es una afirmación de culpabilidad ante la acusación, y desde la otra, desde la suya, lo hizo para no seguir manchando su nombre y dejar un recuerdo limpio a su familia.

El movimiento #metoo está dejando repercusiones, otro ejemplo es el de Efrén Barón, ex guitarrista de División Minúscula, quien también resultó acusado y a quien decidieron separar de la banda, a lo que señaló que lo estaban difamando, pero que cooperaría con las autoridades si se lo requerían.

Ambos músicos fueron señalados de actos que ¿cometieron o no? Nadie lo sabe, aunque uno decidió pedir disculpas y enfrentar las consecuencias de lo que haya o no haya hecho, y el otro se quitó la vida.

La culpa no es del movimiento, como muchos dicen, pues cada persona reacciona diferente y no se sabe el panorama detrás de estas acusaciones, pues muchas de las acusaciones que han salido a la luz se han hecho desde el anonimato, y en muchos casos no se denunciaron ante las autoridades correspondientes.

Ya tocó al mundo del periodismo, ahora a la música, y se seguirá replicando, tal vez como la única alternativa para que las mujeres levantemos la voz y contemos lo que nos ha pasado, pues acudir a las autoridades puede resultar hasta contraproducente para algunas víctimas.

La polémica gira en torno a que se está tachando la reputación de personas conocidas, romper el silencio incomoda, y aunque en las redes hay de todo, desde casos auténticos hasta inventados para conseguir un poco de fama, dicen que "si el río suena, agua lleva", y las consecuencias se están haciendo notar.

Cualquier vida perdida es lamentable, y el hecho de que Armando Vega-Gil haya acabado con la suya es una pena... pero la culpa no es del movimiento, o de la denuncia, quizá ya tenía problemas mentales o simplemente se apegó a sus ideales.

Seas músico, groupie, manager, hombre o mujer, el punto es denunciar cualquier tipo de acoso, no quedarte callado y usar cualquier medio para que te escuchen, incomode a quien incomode.