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Rock and Droll

Vacaciones de Semana Insana

Por: Arturo J. Flores (@arthuralangore)

 

Por fin terminé de ver Breaking Bad. Ya sé que no tiene ningún mérito, si tomamos en cuenta que el programa se terminó el 29 de septiembre de 2013. Si la tendencia imperante establece que debemos conocer las cosas antes de que se vuelvan mainstream, a mí me tocó subirme en el último vagón del Tren del Mame, a punto de que me abandonara en la estación.

Me entero de la existencia de los fenómenos culturales mucho después de que nacieron, cuando ya crecieron, se volvieron mainstream, dejaron de serlo y sus protagonistas mueren. Sin embargo, el culto por las fechorías de Walter White y Jesse Pinkman no expira gracias a la huella que dejaron en la cultura pop. Prueba de ello son las visitas guiadas que compañías como Breaking Bad RV Tours ofrece por la ciudad de Alburquerque, Nuevo México, donde se grabaron las 5 temporadas de la que Stephen King definió como la mejor serie de toda la historia.

A bordo de una casa rodante idéntica a la que Walter y Jesse utilizaron para cocinar su famosa metanfetamina azul, los visitantes pueden conocer el autolavado que administraba Skyler, la oficina del pintoresco abogado Saul Goodman y hasta comer en Los Pollos Hermanos. Algunos de sus guías fueron actores de reparto en el show, lo que incrementa el atractivo de la experiencia (https://www.youtube.com/watch?v=qWs-pWlNyeY).

La maldad, sin lugar a dudas, es atractiva y no pasa de moda. Por eso existen también tour para conocer la prisión de Alcatraz en San Francisco, las torturas de la Inquisición en México y los sitios donde atacó Jack el Destripador en Londres.

Hace poco me enteré que Anders Odden, que tocado con grupos como Celtic Frost y Satyricon, conduce visitas guiadas en Noruega para que los turistas conozcan los sitios más emblemáticos del Black Metal. A bordo de un autobús, los conduce hasta el departamento donde Varg Vikernes asesinó a Euronymous, de Mayhem; al sótano donde este último tenía su tienda de discos, Helvete, y se reunían los oscuros integrantes del Inner Circle, y por supuesto a las iglesias que Vikernes incendió bajo la consigna “la única iglesia que ilumina es al que arde” (https://www.youtube.com/watch?v=Td7ApyWP4NQ).

Para empaparse a totalidad de la historia tras la guerra que el black metal le declaró en el país nórdico al cristianismo, vale la pena echar un ojo al documental ‘Until The Light Take Us’, de 2009, dirigida por Aaron Aites y Audrey Ewell. En ella, Varg Vikernes es entrevistado en prisión en la búsqueda de los directores por desentrañar los motivos que llevaron a los blackers a cometer asesinatos y actos de terrorismo (https://www.youtube.com/watch?v=Sr_RaCM-1ug).

La figura de Walter White como la de la Black Metal Mafia continúan siendo interesantes para algunos fugitivos del Tren del Mame porque el morbo no tiene fecha de caducidad. Porque aunque socialmente la gente pregone que admira a Gandhi o a Rigoberta Menchú, en el fondo de su corazón quisiera saber lo que se siente ser el villano de la película.

Por eso, aunque Walter White haya muerto y muy pocas personas escuchen los discos de Mayhem, Burzum o Darkthrone, el fanatismo por su culto continuará vivo en cada turista que desee acercarse a los lugares donde tuvieron lugar los acontecimientos más sangrientos e ilícitos de la historia. Sean reales o ficticios.

Terminé de ver Breaking Bad y me sentí desconsolado. Entré en una especie de luto que se ha ido desvaneciendo a medida que empecé a seguir House of cards. A la par, volví a escuchar los discos de Black Metal que hace mucho no son trendy. No me importa estar un paso atrás de la moda.

Lo que me encantaría es tener dinero para viajar a las ciudades de mis delincuentes favoritos. Sería una buena forma de celebrar la Semana Santa. Entre demonios.