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Bob Marley me enseñó a vivir FOTOS: TOMADAS DE INTERNET & CORTESÍA DE KAMIKAZE

Bob Marley me enseñó a vivir

MIXAR LÓPEZ - Periodista

(Twitter: @nomenclatura)

 

Por aquel tiempo yo vagaba de una preparatoria a otra, no encontraba mi lugar en ninguna parte y salía con una enfermera ninfomanía mucho mayor que yo. Eran tiempos de cigarrillos y de esperarla todos los días afuera de la Cruz Roja, me gustaba ver por las ventanillas el cómo ella atendía a los suicidas tristes que habían intentado cortarse las venas sin éxito. Eran esos tiempos de hacer el amor sin rutina y de mucha música, mucho reggae.

Había un cassette en especifico que nunca quitaba de mi grabadora, más que sólo para darle vuelta una y otra vez. Era el Legend  de Bob Marley, con todos esos loores al amor y a la vida en calzones; un material que publicaría Island Records en 1984, el mismo año en que Milan Kundera publicaría “La Insoportable Levedad del Ser”. Island Records es una disquera que pasó de ser un  sello independiente a convertirse en  uno  de los más  importantes  del mercado musical y fue fundada en 1962, años después producirían ese disco con el que ahora conservo una relación de amor-odio. Ya no escucho más reggae, ni fumo, ni creo en el amor en pelotas como los hippies, pero recuerdo muy bien esas tonadas de “Is This Love”, “Stir It Up” y “Exodus”, aunque mi favorita siempre fue “ Waiting in Vain ” porque quizá siempre estaba esperando algo en aquel entonces, esperar a mi chica enfermera, esperar a un diler de hierba o salir al camino por una mejor vida, un futuro que se me habría como las fauces de un perro rabioso. Esa “Waiting in Vain” era mi canción de regeneración:

“Desde el primer momento en que puse mis ojos en ti / Mi​ corazón dice “sigue adelante” / Sé que estoy en el fondo de tus opciones / La sensación de espera está bien / Así es que no me trates como a un títere en una cuerda / Porque yo sé como hacer las cosas / No me hables como si pensaras que soy un tonto / Quiero saber cuando vendrás”.

 

 

Ya no estoy esperando a nadie, la mayoría de la música me parece repulsiva y Bob Marley era un misógino, un mal padre y un charlatán. Hoy es su cumpleaños y no tendría por qué obsequiarle nada, ni un par de letras vacías; sin embargo, por la mañana volví a escuchar esa tonadilla de “Waitin in Vain” mientras me preparaba un café en la cocina de mi casa, la estaban dando en el radio por su natalicio y los ojos comenzaron a brillarme, volví a recordar, conmemorar aquel sexo, a los suicidas de la Cruz Roja, a mi enfermera vestida de un blanco impecable y a su lencería negra, volví a esperar, yo, que solo espero la muerte confinado en las paredes de mi casa, al asecho del techo y la cuerda.

Bob Marley dejó mucha mamonería, es cierto, pero también nos dejó la concordia y la música para aspirar, nos enseñó que se puede ser un cabrón y aún así escribir canciones cursis sobradas de hermosura y encanto, nos enseñó a esperar y aguantar por sobre todas las cosas, tolerar el tiempo y hacer antesala, porque todo lo puede esperar un hombre mientras vive. Bob Marley me enseñó a vivir.

 

Corona

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