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Cuando The Strokes no salvaron al Rock FOTOS: TOMADAS DE INTERNET

Cuando The Strokes no salvaron al Rock

IVÁN NIEBLAS 'EL PATAS' - Periodista y locutor en Reactor 105.7 FM y Convoy

(@ivannieblas)

 

La llegada del año 2000, el siglo XXI, no representó los grandes cambios que durante muchas décadas nos hicieron creer que llegarían. Más allá de las fantasías de ciencia ficción, la gente estaba esperando cambios más significativos para su vida. Nada cambió, al menos no sustancialmente. En México fue un hecho inaudito que un candidato que no era del PRI hubiera ganado la presidencia, pero los resultados fueron muy similares, si no es que peores, pues todo parecía mantenerse igual.

La década de los 90 se había desvanecido llevándose el frenesí del Grunge con la muerte de su figura más emblemática, Kurt Cobain. El Rock Alternativo había dejado las frecuencias escolares y ahora gozaba de la exposición mediática del mainstream. El Metal, casi sepultado por el Grunge, intentaba asomar la cabeza mediante las fusiones del (despectivamente) llamado Nü Metal. De igual manera, el Britpop, convertido ahora en música “de papá”, había perdido su atractivo para la generación más joven.

Lo que gozaba de mayor popularidad en las esferas mediáticas eran las Boy Bands y el Hip Hop en su variante que había dejado atrás la denuncia social y, quizás sin quererlo, ahora promovía una nueva forma de esclavitud para los afroamericanos: el Bling-Bling, culto al dinero, las joyas, los lujos, las drogas y la fiesta sin fin.

El panorama era desolador. De nueva cuenta la música estaba en crisis, carecía de sustancia, estaba a la espera de algo que le regresara el alma y la energía que parecía haber perdido. El público ansiaba una nueva revolución como la que había provocado Nirvana una década atrás.

Un quinteto de amigos provenientes de una escuela privada, formaron una banda que por un breve instante pareció que iniciaría el anhelado cambio. Se llamaron The Strokes.

 

 

Desde luego, el escuchar a esta banda que empuñaba guitarras, a las cuales les sacaban sonidos que se asemejaban a aquel Proto-punk de la escena neoyorquina del CBGB. Su aspecto también era similar: pantalones entubados,  pelo desordenado y una actitud cuidadosamente apática.

Muy pronto los medios quisieron repetir la historia del Grunge y de inmediato comenzaron su avanzada, tratando de capitalizar y crear un nuevo 'producto', etiquetándolo como Post-Punk Revival.

Sin embargo, The Strokes eludieron la categorización y, salvo algunos incautos, nadie se enganchó con la etiqueta. Contrario a lo que pasaba con el Grunge, esta vez no había una escena definida, no había un lugar de culto, no había un personaje al frente de un batallón musical. Fiel reflejo de la vida digital, había miles de grupos atomizados en todas partes del globo terráqueo, peleando por la atención de los cada vez más distraídos escuchas, inmersos en una sobreoferta y acceso a la música en verdad apabullante. No obstante, The Strokes capitalizaron muy bien las nuevas herramientas para  llamar la atención. Comenzando por el lanzamiento de su primer sencillo 'Hard To Explain', lo cual causó la conmoción suficiente para el lanzamiento de su álbum debut 'Is This It' (así, sin la interrogación final, pues por 'razones estéticas' el grupo decidió omitirla).

Lejos de recurrir a trucos de estudio y producciones digitales grandilocuentes, la banda tomó la ruta contraria. Rechazaron trabajar con Gil Norton, el reputado productor de Foo Fighters y Pixies, y optaron por grabar en el pequeño estudio casero de Gordon Raphael. Desprovistos de todo apoyo tecnológico, se vieron forzados a crear canciones que fueran memorables, utilizando únicamente un poco de distorsión, reverberación y su talento.

Los once temas que conforman 'Is This It', aparecido hace 16 años, tienen una gran relevancia para la generación que creció con ellos. Aunque los medios se empeñaron en encumbrarlos como los 'Salvadores del Rock', la aportación de The Strokes no tenía nada que ver con semejante proeza.

 

 

Contrario a lo que habitualmente sucede, los cinco integrantes de The Strokes tomaron clases de música, tenían una buena educación y para escándalo de sus amigos y parientes, gustaban de 'bandas viejas' como The Doors, The Velvet Underground, Jane’s Addiction, Tom Petty y Bob Marley entre otros. Con este bagaje cultural fue que crearon las canciones de 'Is This It', las cuales resultaron ser una extraña mezcla de esas influencias, ayudados por la aguda visión de Julian Casablancas, su cantante, quien escribió las letras sobre la vida en Nueva York en el siglo XXI; lenguaje y situaciones que se aplicaban perfectamente bien a cualquier gran urbe del mundo, ya fuera Detroit, Tokyo o el Distrito Federal.

Justamente ese es el punto medular de 'Is This It'. Abre la pregunta sobre la decepción de un futuro que no fue tan brillante y maravilloso como nos hicieron creer. ¿Esto es todo lo que nos espera? ¿Vivir en crisis eterna, hartos, decepcionados, violentados, pocas veces emocionados? ¿Condenados a frustrarnos por más que sigamos intentando?

The Strokes no cambiaron el mundo, aunque eso querían hacernos creer los medios, pero fueron la chispa que inició una corriente eléctrica para regresarle a la​ música una vitalidad renovada, la cual se vio reflejada en sus contemporáneos como Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, Interpol, Yeah Yeah Yeahs, The Hives y  The Libertines.

La aparición de 'Is This It', si bien no causó la conmoción esperada, sí representó una refrescante mirada hacia el pasado. Mejor dicho, una mirada moderna a los sonidos del pasado, aplicados en el presente para inaugurar el futuro.

 

Corona

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