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Black Sabbath, El Final

IVÁN NIEBLAS 'EL PATAS' - Periodista y Locutor Reactor 105.7 FM y Convoy

(Twitter: @ivannieblas)

 

En la historia del Rock, son pocos los nombres que permanecen en la mente del público después de varias décadas. Aún más cuando se trata de la música pesada, aquella que a través del volumen, la distorsión y una combinación entre primitivismo y sofisticación, han logrado cautivar a millones despertando sus instintos más básicos, a la vez que se han ganado el rechazo de otros tantos que no entienden lo que escuchan.

Muchas bandas han contribuido al desarrollo de esta forma de hacer música. Motörhead, Led Zeppelin, Deep Purple, Grand Funk Railroad, Blue Cheer, The Who, los Kinks, Sir Lord Baltimore, Jimi Hendrix, Cream son nombres clave en esta historia.  Sin embargo, la única banda que logró encarnar a la perfección el arte de crear música a partir de un sonido estridente, de voces que no cantan sino más bien aúllan o gritan, y los sentimientos más oscuros de los seres humanos, fue Black Sabbath.

Este año tendremos el privilegio de ser testigos del último show de la banda en México, luego de una historia de accidentes y desencuentros que lo único que han logrado es que nunca pudiéramos ver a la banda en plenitud o al menos con sus integrantes originales completos.

 

 

En 1989, cuando Black Sabbath no era precisamente el grupo más popular del momento y sólo Tony Iommi era el único miembro original en la alineación, se hizo el intento de realizar un concierto en la ciudad de León, mismo que luego sería reubicado en San Luis Potosí. Debido al pensamiento inquisidor de las autoridades del momento, el concierto fue cancelado por temor a que el demonio apareciera mediante el ritual satánico de Metal y la ciudad quedara a merced de las fuerzas del mal (¡en serio!).

Oficialmente la primera presentación de Black Sabbath en México fue en 1992 en Palacio de los Deportes. En aquel entonces lo que vimos no era la alineación clásica,  sino la de la segunda etapa de la banda, con el grandioso Ronnie James Dio en la voz. Tony Iommi y Geezer Butler estuvieron presentes en esa legendaria actuación y se interpretaron al menos tres temas de la época Ozzy. No estuvo nada mal para los fans del Sabbath de los 70. 

Esa misma alineación regresaría en 2007, ahora bajo el nombre de Heaven & Hell. Sin embargo, en ese concierto no sonó ni una sola canción de la época de Ozzy, quien por cierto, en sus varias visitas a México tocaba muchas canciones de su ex banda, pero no era lo mismo sin tener presentes a sus compañeros como ha declarado en repetidas ocasiones el cantante.​

 

 

La ilusión de ver a la banda original siempre fue un anhelo constante de los amantes del Heavy Metal, el género que Sabbath inventó para beneplácito y beneficio de la humanidad. Y esto no es algo que deba tomarse como una exageración. Sin la existencia de Black Sabbath y el Metal como una válvula de escape, la humanidad ya habría sucumbido ante la neurosis de millones de personas con sus más tenebrosos y furiosos sentimientos reprimidos. 

Black Sabbath abrió la puerta a lo más horrendo de la realidad y le dio permiso a los músicos de expresar cosas no eran color de rosa como creían los moribundos hippies de 1968. También se podía crear música desde el lado sombrío. La maldad, la venganza, el ocultismo, la muerte y la guerra también podían ser fuentes de inspiración para crear un arte que ahuyentaría la utopía de un mundo feliz.

Aunque el grupo original se reunió esporádicamente en 1985, 1992 y 1997, en México jamás tuvimos la fortuna de presenciar tal evento. Es por ello que el anuncio de una gira mundial el 11 de Noviembre de 2011, representó una nueva oportunidad de verlos. Desgraciadamente, el maldito dinero se interpuso nuevamente en la suerte de México y en Febrero de 2012, el baterista Bill Ward anunció que no formaría parte de la reunión pues las condiciones de su contrato no le parecían razonables.

 

 

Es así que en 2013 finalmente tuvimos por fin la oportunidad de ver juntos sobre un escenario mexicano a Ozzy, Tony y Geezer (acompañados de Tommy Clufetos en la batería) interpretando esas canciones clásicas que solamente ellos pueden hacer sonar como Black Sabbath.

Pensábamos que las complicaciones propias de la edad y el linfoma que aquejabaa Iommi no los dejarían regresar, pero estábamos equivocados afortunadamente. La despedida de Black Sabbath de los escenarios, aunque incompleta, es importante, pues tenemos la oportunidad de decir adiós a unos grandes titanes, creadores de algo único. La música que nació de un terrible accidente en el que Tony Iommi perdió dos falanges de su mano derecha, cosa que lo obligó a buscar una nueva forma de poder tocar. La desgracia fue el motor creativo de este hombre y en consecuencia es la sangrienta razón de la existencia del Metal como lo conocemos.

Quizás a final de cuentas las autoridades de mentalidad medieval tenían razón. Black Sabbath sí hizo un pacto con el Diablo para permitirles estar presentes durante 47 años, provocando que muchos vendiéramos nuestra alma al maldito Rock & Roll que tan felices nos hace.